¿No ves que estoy saltando de página en página, escribiendo nada, tratando de tomar una decisión desesperada, lanzando palabras al aire?
Ayúdame, camina a mi lado, en silencio.
Los días han sido largos, áridos muchas veces, y los viejos juegos, los viejos placeres, aquella colección de divertimentos están caducando. Porque te busco, como ya dije, desesperadamente.
Ayúdame.